Suenan timbales, tiembla el suelo, cánticos de guerra... ¡PSV salta al césped (el nuevo, el de coco) otro año más!!! Éste, con la particularidad que más que un equipo parecemos una estampida. Ya los inicios hacen presagiar que algo está cambiando. Cumpliendo con la tradición, inicio con victoria.
El equipo, otrora azul o naranja, se presenta blanquinegro con la intención de agradecer a la organización el honor de desvirgar en partido oficial el tan publicitado campo de coco, aunque al final a nadie acabó de convencer. Y enfrente un viejo conocido, rencillas del pasado que cobrar y el sabor de la victoria en sus bocas, aunque lo único que acabaron saboreando fue el coco del cesped y el sabor de la derrota.
El planteamiento de PSV fue sencillo pero efectivo, valiente. Sólo dos defensas, superpoblación en el centro del campo (que es donde cuecen habas) y, ésta vez sí, cuchillos en la punta. Lo más importante, imprimir un alto ritmo ante la gran cantidad de efectivos con respecto al rival. En el 7 inicial, la vieja guardia y dos novedades: el nuevo PSKiller Dani y el afamado regreso de una de las leyendas vivas del club. Los frutos no tardaron en madurar, y en apenas 5 minutos dos zarpazos pusieron tierra de por medio.
Pacopolit apeló a la casta y el orgullo, y consiguió recortar distancias, pero entonces entraron en juego las rotaciones. La cantidad de efectivos ofrecen un amplio abanico al equipo, y la entrada de veteranos, junto al debut entonces de dos nuevas piezas como Jaime o Alfredo, consiguieron volver a dominar el partido. Nuevo gol de falta (precioso) y brecha en el marcador. Justo cuando llegaban los últimos refuerzos del equipo, nuevamente Pacopolit se cobró un fallo del guardameta, aunque las rotaciones de PSV elevaron el alto ritmo del partido y consiguieron mantener la diferencia de dos goles al descanso.
El partido estaba muerto. La gran actuación de los hombres de defensa, y el rol defensivo de los hombres del centro del campo posibilitaron mantener la renta durante muchos minutos, y con el rival volcado y asfixiado, las rápidas transiciones de PSV trataban de morder arriba. Tras unos minutos de incertidumbre donde el peligro rondó el gol (el portero, esta vez sí, tuvo dos intervenciones magistrales), nuevamente las rotaciones del equipo mantuvieron un nivel físico inaguantable para el rival, entonces ya roto. Y sin centro del campo, PSV comandó el partido desde atrás. De aquí al final, cabe destacar un balón al palo del rival (un poquito de suerte tampoco viene mal) y varias ocasiones que PSV no supo materializar. Al final, 4-2, victoria, y a esperar que el parón no afecte el buen arranque del equipo.